Sinopsis
Violeta, Inés y Luisa son tres mujeres de edades diferentes, que viven en mundos alejados entre sí, y cuyos días transcurren silenciosamente, al otro lado de la ventana, casi al margen de la historia. De tu ventana a la mía retrata esas mujeres calladas, cuyas vidas transcurrieron en aparente placidez, pero cuyos recuerdos guardaban secretos, pasiones, sueños. La historia va entretejiendo sus días, sus ratos de soñar y coser junto a la ventana, sus temores y deseos silenciados. Hasta que un día, sufren un golpe inesperado: la ausencia, la pérdida y el dolor se abalanzan sobre ellas. Y las tres tendrán que luchar por su dignidad, por buscar un sentido vital y una cierta felicidad en un paisaje árido y hostil. Esta película es su retrato íntimo y emocional, un visillo tejido con sus hilos, luchas, silencios y pequeñas victorias. Porque, a veces, la imaginación es capaz de volar más allá de todas las ventanas.
Ficha técnica
TÍTULO / DE TU VENTANA A LA MÍA / From my window.
GUIÓN / DIRECCIÓN / PAULA ORTIZ
LOG-LINE / Emociones, vivencias y luchas entretejidas de mujeres de tres generaciones que pierden el amor de su vida y tienen que luchar por sus sueños en un mundo que quiere cerrarles todas las ventanas.
PAÍS / España / Castellano
COMIENZO DE RODAJE / Junio 2010
PRODUCCIÓN / Amapola Films / Oria Films
DISTRIBUCIÓN / Alta Films (España)
PRODUCCIÓN EJECUTIVA / Puy Oria / Montxo Armendáriz /
Kike Mora / Raúl García
JEFA DE PRODUCCIÓN / Patricia Alcolea
AYUDANTE DE DIRECCIÓN / Joaquín Mazón
DIRECTOR DE FOTOGRAFÍA / Migue Amoedo
CÁMARA / Javier García Arredondo
JEFE DE SONIDO / Carlos Bonmatí
MONTAJE / Irene Blecua
DIRECCIÓN ARTÍSTICA / Pilar Quintana
DISEÑO DE PRODUCCIÓN / Jesús Bosqued
JEFA DE VESTUARIO / Arantxa Ezquerro
DISEÑO DE VESTUARIO / Arantxa Ezquerro / Guillen Doz
MAQUILLAJE / Silvie Imbert
PELUQUERÍA / Noe Montes
DIRECTOR DE CASTING / Jesús Arbués
LOCATION MANAGER / Jesús Bosque
Tres mujeres
Violeta Primavera 1923"Háblame para que no se duerman mis sentidos ... háblame ..."
Violeta, casi una adolescente todavía, es como una de las flores del invernadero de su tío, bella, suave y delicada. Le gusta balancearse en el columpio del jardín o en su mecedora de coser junto a la ventana. Violeta cierra los ojos cuando coge la hoja de una planta rara del invernadero y se acaricia con ella la cara. Violeta lleva flores en el pelo. Imagina paisajes tras la ventana mientras se balancea. Tararea mientras teje. Sueña mucho. // El columpio entre los nogales del jardín con su ruido de la cadena oxidada. La mecedora y su crujido de madera balanceándose. Las amapolas. Las cristaleras del invernadero. Las cartas. Las flores secas. Los dibujos a plumilla del tío de pétalos, estambres y raíces. Una colcha larga de punto. Violeta metida en el río con sus vestidos flotando en el agua. Violeta con pañuelos en la cabeza cubriendo todo su pelo. El microscopio y las cubetas donde el tío destila sus flores. Las gafas de metal del tío, su barba blanca. Las flores en el pelo. Los pies descalzos rozando la hierba mojada. La ventana de coser. El vestido de gasas etéreas en colores claros. Violeta tumbada sobre las flores con gotas de rocío todavía. La caricia de una hoja resbalando sobre su cara.

Inés Verano 1941“Que me sé tu calor de memoria ... por si un día te vas o te escondes”
Inés es una brizna de paja en el aire que brilla al sol del mediodía. Su mundo tiene la luz cálida de los campos de espigas y el color de las tierras de arcilla. Inés tiene fuerzas para querer a Paco incluso a través de un ventanuco a ras de suelo tras largo rato por caminos de tierra al sol. Inés cierra los ojos cuando Paco le toca. Inés se sabe su calor de memoria. // El campo de cebada dorada ondulando al viento. Las pajas flotando en el aire. El Sol que quema. La cuerda de atar gavillas. El cigarro a la sombra de las alpacas al atardecer. Las cáscaras de nueces. La boda en la madrugada. El chocolate con los anarquistas. Las caricias en los tobillos a través de los barrotes. El humo en el ventanuco. El vientre embarazado bajo la ropa interior. Los caminos de tierra entre los campos de cereal. Su trenza morena en el suelo. Inés hoy, junto a la ventana, con la luz del sol que confunde el blanco de su melena canosa y el humo de su cigarro.
Luisa Invierno 1976“Dame un beso ... como en las películas”
Luisa vive el final de su vida de forma gris. Vive entre paredes empapeladas de flores grises y marchitas dentro y fuera de casa. De un gris seco es su carácter, grises son las calles de su ciudad al final de una dictadura y gris es su perenne hipocondría. En blanco y negro pasan sus películas antiguas por televisión. En blanco y negro son las fotos de su álbum de actores y actrices de Hollywood. Su prima Isabel, dulce y callada, le cuida con una luz suave y melancólica. Isabel cada día se ausenta de su silla de hacer ganchillo y sale volando por la ventana con su mirada. // La foto en blanco y negro, vieja y desgastada, de Clark Gable. La consulta del médico. El mercado en la calle. La misa. El papel gris de la pared. Isabel pelando judías verdes. La palangana blanca con agua templada y la esponja marrón. La labor de ganchillo con el gancho de metal entre los hilos blancos. El puesto de legumbres. La plaza de la catedral con señores leyendo el periódico. La melena ondulada de Luisa peinada a las aguas. La ventana de coser de Isabel. La verbena por la noche. Las callejuelas grises de adoquines con balcones de forja desde donde lanzan panfletos. Luisa en camisón frente al espejo del cuarto de baño.
Esta es una película que cuenta tres historias de amor, tres relatos de amor truncado. Violeta, Inés y Luisa son tres mujeres a las que cortaron las alas, y aún así, junto a una ventana, al levantar los ojos de la labor, pudieron soñar un amor imaginado, recordado, esperado. De tu ventana a la mía se asoma a la lírica de los espacios interiores, la memoria afectiva de tantas mujeres cuyas vivencias y cuya dignidad piden ser rescatadas del tiempo y el olvido.
Nadie preguntó a estas mujeres cómo querían vivir. Las recordamos en casa, siempre tejiendo al caer la tarde junto a la ventana, en silencio, mirando de cuando en cuando tras el cristal. Creemos ingenuamente que, dedicadas al cuidado de otros, carecieron de una vida propia. En realidad, estas mujeres se vieron obligadas a afrontar vivencias y acontecimientos cuya aspereza, hondura y densidad resultan casi insoportables. Nunca sabremos si alguna vez vivieron un auténtico amor, si compartieron su vida con amores fingidos, si junto a su ventana esperaban un regreso o recordaban una emoción enterrada años atrás.
La cámara se asoma a las ventanas de estas tres mujeres, nos conduce suavemente de una historia a otra, con un tratamiento visual, unos colores y una luz específica para cada una de ellas. Es un puzzle narrativo y visual siempre pegado a los rostros de estas tres mujeres, sus vidas en las cocinas, los tocadores, las sillas de coser, las tardes junto a la ventana. La película flota entre los objetos que rodean sus vidas, en los fogones, frente al espejo en ropa interior, mientras hacen jabón, pelan patatas o hacen punto ... mientras cruzan el puente a por agua o se columpian junto a un río.
Queremos captar las luces en los atardeceres del trigo y las mañanas tras los visillos de ganchillo, el frescor de la hierba al alba, el frío del agua al lavar en invierno, la textura de las patatas aún con tierra, la aguja en el dedal al enhebrar ... mirar despacio las cosas pequeñas e íntimas. Queremos evocar las soledades, melancolías, caricias, sensualidades, miedos, angustias, encierros y contradicciones que vivieron dentro de casa, detrás de sus ventanas. Buscaremos la cercanía de la piel, el aliento y la mirada del actor, y el detalle de los objetos que significan y materializan su vida, su mundo y su conflicto.
Esta película está tejida de algunas de sus historias, sus tristezas, sus sueños, las pequeñas felicidades que escondían en sus silencios, las circunstancias tan difíciles y extremas que tuvieron que afrontar. De la dignidad con que las vivieron. De lo que imaginaban o recordaban cuando miraban por la ventana. Asombrarnos al saber que, con cada mirada, escapaban de sus ojos una bandada de pájaros ateridos y audaces, buscando paisajes más cálidos y acogedores para su imaginación. De todas ellas, amapolas, pájaros ateridos y audaces, mujeres pensando, soñando o recordando tras la ventana, va esta película.
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